Una mirada personal sobre TEDx

Llegué a TEDx Río de la Plata con la emoción de quien va al recital de un artista al que deseaba ver desde hacía años. Es que desde que vi la primera charla TED me convertí, como le debe pasar a la mayoría, en una gran entusiasta por las bellas e innovadoras ideas de sus disertantes, y la forma en la que las transmiten.

Después de algunos intentos fallidos (mala suerte en los sorteos) de asistir a alguna versión local de TEDx (eventos con los lineamientos de TED pero organizados en forma independiente), el martes pasado tuve finalmente la oportunidad, y fue para mí una de las jornadas más maravillosas del año. No solo por las charlas, sino por el clima: buena onda, cooperación, alegría, ideas.

Me gustaría contarles entonces por qué me gustó tanto TEDx más allá de su contenido (que pueden repasar en el sitio oficial). Contarles por qué vale la pena estar ahí.

Primero que nada, el ambiente de buena onda y colaboración, desde la organización hasta los asistentes. Y para esto nada mejor que una anécdota:

Para los que se nos complicaba llegar a Costa Salguero, había a disposición minibuses que saldrían cada 20 minutos desde Plaza Italia. El problema es que a muchos se nos ocurrió ir a la misma hora, y la fila se hizo larga. Así que con tres personas que estaban adelante y atrás mío decidimos compartir un taxi. Fue simple, cuatro personas desconocidas colaborando entre ellas con un objetivo en común. Y eso mismo se notó durante todo el día.

Después, lo impecable de la organización: un evento con más de 2000 asistentes, 16 oradores, tres grupos musicales, y todas las charlas empezaron puntuales. Esto no es para nada común y para mí resulta sumamente valioso. El tiempo es lo más valioso que tenemos, y respeto mucho a quienes lo valoran como tal.

La conducción del evento se tiene que llevar un premio especial. En vez de simples presentaciones biográficas de cada orador, Diego Golombek transmitía entusiasmo y buena onda mientras nos contaba lo fundamental sobre la persona que iba a hablar, dando cohesión a un evento en el cual pasabas del arte a la medicina al espacio y al blogging en cuestión de 15 minutos.

Y todo esto es lo que responde a la pregunta que siempre me hice: ¿para qué ir a un evento cuyas charlas puedo ver online de todas formas? Porque es un placer, y trasmite una energía renovadora que despierta la curiosidad y el entusiasmo.

Quiero felicitar una vez más a todos los organizadores, oradores y voluntarios, y espero poder estar allí la próxima vez también.

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