
Siempre dije que para mí, prestar un libro es un ritual hermoso, algo que me encanta. Disfruto de leer las páginas de alguien que me recomienda a ese querido amigo (para mí, los libros son eso) y cuando yo soy la que presta un libro, siento que estoy dando algo importante.
Pero creo que no me había terminado de dar cuenta bien el por qué de este sentimiento mío hacia los libros prestados hasta que hoy vi una entrevista a Neil Gaiman en la que además de tener un discurso maravilloso y coherente sobre la “piratería” (y cómo ésta a ayudó a que sea más conocido y venda más), cuenta una pregunta que hizo a su audiencia en otra oportunidad: ¿Cuántos de ustedes han conocido a sus autores favoritos a través de un libro prestado?
Y entonces me di cuenta, era eso. Muchos de mis libros y autores favoritos no llegaron hacia mí por un regalo o porque se me ocurrió comprarlos en una tienda, sino porque alguien me prestó un libro de ellos, y en ese acto, me abrió la puerta a mundos maravillosos.
El libro prestado, ese primer libro que “no compré”, me hizo ir después a las librerías a buscar más novelas de los mismos autores, a buscar entrevistas, a querer más. Un libro prestado se convirtió en 10 libros comprados en mi biblioteca. Y muchas veces, hasta fui a comprarme el mismo libro que me habían prestado.
Leer más →
Acceso Directo en tu email gratis: