
Lo dije una y mil veces: si hay algo que me perturba en esta vida, son los asuntos pendientes. Y una de las formas más comunes en las que éstos se manifiestan en nuestras vidas son las cosas que siempre digo que “algún día voy a hacer” pero finalmente nunca hago.
Pasando tanto tiempo sentada enfrente de la PC, algunos de mis grandes asuntos pendientes tienen que ver con el cuerpo, con moverme, con hacer cosas que me hagan sentir bien. Y dentro de esas cosas, bailar es una de mis actividades favoritas en el mundo, y la que siempre dejo “para más adelante”.
Pues bien, gracias a la invitación de Ser y de su propuesta de “si te hace bien, hacelo”, me animé finalmente a pasar a la acción y hacer algo que siempre quise hacer: aprender a bailar tango. Sí, dejar la notebook en casa por un día, apagar el celular y que la tablet ni figure en mis planes, y solamente dedicarme a aprender un nuevo ritmo.



Ya estamos en la recta final del año. Y aunque 2010 fue una verdadera montaña rusa en mi vida, el balance me deja tantas cosas buenas y nuevas que no se me ocurre mejor forma de hacerle honor que devolviéndoles algo de esto a ustedes, queridos lectores, que tanto han tenido que ver aunque no lo sepan.


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