
Hace un par de semanas tuve el agrado de probar un modelo de la segunda generación de Sony Vaio P, las netbooks ultradelgadas de Sony.
Tengo que admitir que desde que salió la primera versión al mercado tuve ganas de tener una de estas en mis manos, me entró por los ojos: el diseño alargado, el tamaño pequeño, y sobre todo en pleno auge de las netbooks la hizo muy atractiva para mí, pero ¿cómo sería trabajar con ella efectivamente?
Después de llevarla conmigo de un lado al otro durante un par de días de la semana, y tenerla todo el fin de semana conmigo en el MDQ Blog Day, estoy lista para darles mis impresiones personales al respecto (al menos, las que pude elaborar en poco menos de una semana, que no es mucho tiempo).
Si tuviese que resumir en una sola frase lo que más importante me resultó de la Vaio P, sería que está perfectamente diseñada para ser móvil. Por su tamaño, peso, y los componentes usados para fabricarla, todo encaja perfecto para ocupar el menor espacio posible sin perder funcionalidad.
Lo de funcionalidad es algo que me interesa remarcar, ya que lo que primero se me pasó por la cabeza cuando la vi fue “es divina, re chiquita, pero debe ser un parto usarla”. Sin embargo, tiene un diseño y componentes tales que no lo dificultan para nada. Por ejemplo, además de la ruedita que hace las veces de mouse, que nunca me gustó mucho, tiene un mini touch-pad a la derecha del monitor que podemos usar para mover el cursor en pantalla, y además de los botones para hacer click en la parte frontal del teclado, también hay otro par a la izquierda de la pantalla, de modo que ubicando nuestras manos a ambos lados de la misma, podemos manejarlo perfectamente.







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