Las fotos borrosas son un mal común en esta época de smartphones y cámaras point-and-shoot (y también de usuarios impacientes o con el pulso temblador). De una forma u otra, no es raro que entre todas las fotos que sacamos, tengamos unas cuantas borrosas.
Para arreglarlas, y que recuperen al menos un poco de nitidez, tenemos herramientas como SmartDeblur, para Windows, que si bien no hace milagros, puede ayudar a que los ojos nos duelan un poquito menos cuando repasemos el álbum de las vacaciones.
Es una aplicación simple para un problema concreto (las fotos borrosas), pero va muy bien para los que no nos manejamos demasiado con herramientas más complejas como Photoshop. Lo voy a tener que probar para arreglar las de la Expo de Game of Thrones, que se las sigo debiendo justamente por este motivo!!
Desde que aparecieron redes sociales en donde las imágenes o lo visual son el concepto central, hubo un cambio radical en el contenido que los usuarios creaban para sus activos digitales. Con el crecimiento de Instagram o Pinterest, cada vez más gente empezó a darle valor a imágenes o fotos para mostrarle a sus amigos (o contactos) las cosas que les gustaban o los intereses que podían tener sobre diferentes actividades, lugares, hobbies, etc.
Gentlemint vendría a ser la solución masculina para Pinterest, donde generalmente se suelen ver imágenes de moda, comida y bebés. En este nuevo espacio social predominan las fotos de armas, coches y alcohol y en menor medida imágenes de deportes, mujeres y accesorios de lujo.
Si bien estas nuevas propuestas “de nicho” suelen tener diferentes resultados, Gentlemint podría ser interesante para marcas que tienen a los hombres como target o publico fuerte. En esta red social se puede investigar acerca de sus intereses, ver qué comparten e identificar lo que es popular y lo que no entre el segmento. Asimismo, usando alguna de las buenas prácticas que muchos ya han aplicado en Pinterest, se pueden crear tableros temáticos y ver que engagement se genera con los usuarios comunes e influenciadores de esta red social.
Nadie puede saber a ciencia cierta si esta social network podrá tener el éxito de su “prima” Pinterest, ya que generalmente cuando aparecen clones o propuestas similares a la original estas suelen perder su encanto con el pasar de las semanas. A mi entender, Gentlemint tiene una oportunidad si logra encontrar su propio camino y cambiar para no ser tan similar, en todo sentido, a la popular red de tableros.
Hace un par de años actualicé mi cuenta de Flickr a su versión Pro, para poder subir más de 200 fotos y poder tenerlas separadas en todos los sets que quisiera. Fue una buena compra de la cual no me arrepiento, pero lo que no me imaginé en ese momento es que, a partir de comenzar a usar ese servicio, mis fotos iban a quedar de rehenes en los servidores de Flickr si no seguía pagando.
Me di cuenta de esto cuando mi cuenta expiró sin que me dé cuenta (no recibí la notificación), y al querer acceder a mis fotos, un cartel amarillo me decía algo como “Solo puedes ver 200 de tus fotos. El resto está a salvo, las podrás ver cuando renueves tu cuenta Pro“.
Es decir que si yo quería volver a la versión gratuita de Flickr, tenía dos opciones: o despedirme de todas menos 200 de mis fotos, o empezar a descargar y borrar de la cuenta manualmente hasta recuperarlas todas.
Soy fan declarada de las series, y una de mis favoritas desde hace años es Desperete Housewives, que este año emitirá su última temporada. Lo que probablemente no sepan es que comencé a ver la serie después de la primera (y única) temporada que se hizo en su adaptación local, “Amas de Casa Desesperadas“.
La adaptación fue, una vez que las pude comparar, bastante buena, y parte de eso se debió a que Pol-ka (la productora) recreó en un barrio cerrado la calle de Wisteria Lane a la perfección.
Lo divertido de todo este asunto es que con algunas amigas pudimos acceder al lugar de filmación y sacarnos algunas fotos como las chicas de la serie (me conocen, imposible que me pueda resistir a eso). Me gustó muchísimo la experiencia, sentir que caminaba por ese barrio ficticio que vengo siguiendo desde hace tanto tiempo.
No me pude resistir a compartir esto con ustedes. Al fin y al cabo, los cute overloads son una parte tan intrínseca de la web como los memes y las redes sociales.
Hoy encontré un video en The Next Web, en el que se relata la historia de una imagen que dio la vuelta al mundo sin que su protagonista se diera cuenta, y me pareció una buena idea para relacionarlo con el buen uso de las imágenes en internet.
La historia del grito
Cuando la mayoría de nosotros sube imágenes propias a la red, jamás se nos ocurre que después de un tiempo la podamos ver como parte de un graffiti en la calle, o como la ilustración de la tapa de un libro.
Esto fue lo que le pasó a Noam Galai, un fotógrafo israelí que como cualquier usuario hoy en día, decidió compartir su trabajo en Flickr. Un día una compañera de trabajo le dijo: “Esta mañana en el subte ví tu foto en una remera, porqué no me contaste que estabas vendiendo remeras?”, Noam no entendía de qué estaba hablando ella y se sorprendió más tarde, al encontrar en una tienda de ropa una remera con su propio retrato, una de las fotos que había subido a su cuenta de Flickr.
Con el correr del tiempo, no sólo se enteró que su cara aparecía en graffitis con mensajes políticos en Irán, sino que también estaban usando su imagen -sin su consentimiento- con fines comerciales en la tapa de un libro, un mazo de cartas, remeras y que no se le daba crédito ni recibía ninguna retribución por el uso de las mismas.
En el video a continuación nos cuenta como llegó a reproducirse su cara en más de 40 países(mis disculpas por no poder conseguir uno con los subtítulos en español).
Al darse cuenta que seguía encontrando más versiones de su trabajo, decidió crear The Stolen Scream (El Grito Robado), un sitio donde muestra esas imágenes.
Una fuente de imágenes
Como dice Noam: “Estoy seguro que si tomaba esta foto hace 20 años, en el único lugar donde estaría, sería en mi habitación, y creo que nadie sabría de ella”. Y tiene razón!
Con el auge de la web, de la posibilidad de compartir y distribuir material, es cada vez más común que ocurran estas situaciones, por más que le asignemos las licencias correspondientes a nuestro trabajo. Cualquiera es capaz de hacer una búsqueda de imágenes y conseguir la imagen perfecta, y utilizarla sin dar crédito al creador -que muchas veces es difícil de identificar, si la imagen fue usada sin citar la fuente.
Para hacer las cosas como se debe -tanto como creadores para distribuir nuestro material, o como usuarios en busca de imágenes para usar- tenemos varias alernativas:
Sitios pagos, como Getty images o iStockphoto, donde podemos comprar los derechos para usar las imágenes.
Sitios sin regalías (mejor conocidos como royalty-free) donde pagamos una vez y podemos usar las imágenes descargadas sin límite, como Dreamstime o 123RF.
O directamente en Flickr siempre teniendo la delicadeza de consultar al dueño de la imagen antes de usarla para nuestros fines .
Todos en algún momento, googleamos imágenes y las usamos sin pensarlo dos veces. Empecemos a valorar el trabajo de los demás y usemos bien los recursos! :)
Ah, el tema de los ex en Facebook. Como si no fuese incómodo cruzárselos alguna vez en la vida real, las redes sociales te los pueden poner frente a las narices en cualquier momento. Más con una de las últimas (y a mi gusto, invasivas) funciones de Facebook que te “recuerda” viejas fotos en la barra izquierda cada tanto.
Déjenme que recapitule un minuto para los que no sepan de lo que hablo. Facebook cada tanto te muestra un viejo álbum tuyo o de algún amigo que esté etiquetado, una característica llamada Recuerdos Fotográficos. Muestra una foto, el nombre del álbum al que pertenece, y hace cuánto fue subido. Hasta ahora, a mi solo me mostró álbumes de amigos cercanos (ninguno mío todavía), y como no tengo a ningún ex en Facebook, no me representa ningún problema. Pero imagínense a los que sí.
Esa fiesta de cumpleaños en la que aparecían abrazados de golpe irrumpe en tu vida como si nada, ¡qué innecesario! Muchos usuarios se han quejado de esto (y, creo, con justa razón) y Facebook los ha escuchado. De ahora en más, Facebook no te “recordará” fotos en las que haya etiquetado alguien con quien hayas estado en una relación previamente, incluso si aún se tienen mutuamente en la red social “solo como amigos”.
Lo que me resulta interesante de esto es la sutileza de aprovechar la información de relaciones pasadas para encarar un tema muy importante para muchas personas, como es una ex pareja. Pasa en las películas, pasa en la vida, pasa en Facebook.
Y hablando de las ex parejas en Facebook, les recomiendo la columna que escribió Carolina Aguirre en La Nación, con la cual me imagino que muchos se sentirán identificados: Facebook y el fin de los “ex”.
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