18 cosas que deberías saber sobre genética

Los que me conocen y están conmigo cotidianamente saben que soy bastante geek de la ciencia, (si algo como eso existe) que de repente empiezo a hablar de cuánto me fascina tal o cual hecho del universo, sin ningun estímulo que me incite a hacerlo.

La biología no es la rama de la ciencia que más me gusta, pero tengo que admitir que es impresionante cómo funcionan los organismos, y cómo funciona el ser humano; saber cómo hacemos para vivir aporta una perspectiva distinta de la existencia, porque la cantidad de cosas que tuvieron que pasar para llegar al homo sapiens es abrumadora.

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Dos cortitas de Stephen Hawking

Lo breve y bueno, dos veces bueno (ok, no siempre, pero hoy sí). Desde la helada Buenos Aires quiero compartir con ustedes dos joyitas del gran Stephen Hawking, un hombre a quien admiro muchísimo no solo por los temas sobre los que escribe y la inmensa capacidad mental que tiene, sino por ser un ejemplo de como uno puede superar sus propias limitaciones y ser grande en lo que hace.

La primera es una frase que vi en Psicoblogía gracias a que Cristian (¡creo!) la compartió hoy en G. Reader:

“El gran enemigo del conocimiento no es la ignorancia, sino la ilusión de conocimiento”

Porque es así, porque equivocados podemos estar todos, pero eso no importa mientras tengamos una mente lo suficientemente abierta como para aceptar esa posibilidad. El problema, el gran problema, es cuando estamos seguros que sabemos, y no podemos corrernos de ese lugar. La ilusión de conocimiento.

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Científicos crean el Manto de Invisibilidad

invi Si, así como lo leen. Resulta que un grupo de investigadores de Berkley han construido un material que desvía la luz alrededor de objetos 3D. Este acto de desaparición no es más que la desviación de la luz, y en esencia responde al mismo efecto que hace que un sorbete en un vaso de agua parezca doblado.

Este material no existe en la naturaleza, está hecho en una escala nano, y mide en billonésimas de metro. Los intentos anteriores funcionaban en una frecuencia de micro-ondas (sí, el lenguaje es muy técnico, pero usemos la imaginación y la lógica) que los humanos no podemos ver. El material nuevo, en cambio, funciona en una frecuencia de onda más cercana al espectro de visión.

Así, la luz no es absorbida ni reflejada por el objeto cubierto de este material, sino que pasa como “agua fluyendo alrededor de una roca”. El resultado: sólo se puede ver la luz de detrás del objeto.

Interesante, ¿no?

Si saben inglés, pueden leer la nota original.