Need for Speed, la película [Reseña]

Need for SpeedTenía 11 años cuando jugué por primera vez un Need for Speed. Hacía ya seis años que se había lanzado Need for Speed III: Hot Pursuit, pero su antigüedad no importaba. Me sentaba frente a mi desktop Compaq, ajustaba mi volante de carrera y me sentaba simplemente a conducir. La sensación de velocidad, tomar una curva perfecta, rebasar otros autos, esquivar tráfico, recorrer increíbles circuitos, son tan solo un puñado de cosas que pocas personas verdaderamente comprenden. Ese fue uno de los juegos que definitivamente marcaron mi infancia y mi pasión por los autos.

Hace más de un año, escribía en el blog sobre la futura producción de una película que tomaría una de las franquicias de videojuegos más famosas y las llevaría al cine junto a un actor con su carrera en pleno crecimiento. ¿Qué podría salir mal de una película de Dreamworks con la franquicia Need for Speed de Electronic Arts y el actor secundario de Breaking Bad, Aaron Paul? El pasado sábado estuvimos presentes en el screening privado de la película de Need for Speed. Era imposible perdérmelo, mis expectativas eran altas. Si bien en esta review hay algún que otro pequeño spoiler, no es de importancia para la trama. De hecho, últimamente, los trailers de las películas están llenos de spoilers, y Need for Speed no es la excepción: si vieron el trailer, tienen 2/3 de la historia vistos. Pero lo que realmente importa, son los autos.

Sorpresas inesperadas

Fueron dos las sorpresas que me llevé en los primeros 10 minutos entre que entramos a la sala y que arrancó la película. Por una parte, que es en 3D (todavía no se si habrá opción para verla en 2D cuando estrene). Por la otra, el screening privado fue con la versión traducida al español.

Empecemos por lo menos doloroso. No soy un espectador fanático del 3D. Son realmente pocas las películas que realmente sacan provecho de esta tecnología y que valen la pena apreciarse con la misma, ya que de alguna manera aportan al producto final. Me parece que fue una moda de la cual todos, tras el éxito de Avatar, se qusieron agarrar para vender más, cuando en realidad hay películas a las cuales se nota que lo hicieron como un agregado inútil.

Need for Speed

En el caso de Need for Speed, no es muy divulgado que la misma se muestra en 3D, he ahí mi sorpresa, pero luego de unos minutos uno se da cuenta que el 3D no le molesta. ¿Es innecesario? Pongámoslo de esta manera, si uno mira la película en la televisión de su casa, no lo extrañaría. En mi opinión, el 3D proporciona cierta profundidad al film que en determinadas escenas vale realmente la pena, sobre todo en aquellas filmadas en primera persona desde la vista del piloto, una de las cosas más destacadas de la película y que hacen que uno se ponga en la piel de cómo sería estar en un Need for Speed.

Pasemos al otro detalle que sí me molestó. La traducción al español. Y lo siento más por ustedes, ya que mi apreciación de la película se ve realmente comprometida. Soy partidario de que las películas (las series también, bueno, prácticamente todo) deben verse en su idioma original, si uno no lo sabe, pone subtítulos en un idioma que sí sepa. Las traducciones arruinan el resultado final, perjudican la esencia del film como lo pensó el director y sobre todo la pasión y el trabajo de los actores. Mi pequeña ‘desilusión’ en la historia y diálogos de Need for Speed fue sin dudas por verla en una paupérrima traducción al español, lo que no quita que no dudaría un segundo en verla de vuelta en inglés.

Velocidad, adrenalida y la esencia real de Need for Speed

Need for Speed

Una película de autos con una historia que le llegue al espectador es algo raro de ver. Estamos abarrotados de películas cursis con historias a medio cocinar y que en segundo plano traen autos vistosos.

Need for Speed se caracteriza por ser una serie de videojuegos sin una historia concreta. El foco son los autos, la velocidad, la adrenalina en cada curva y la ambición por ganar cada carrera. Esto es la razón por la cual, luego de escuchar la noticia del lanzamiento del film, todos se preguntaban cómo sería abordado el tema, ya que sin duda alguna, el director tenía una gran flexibilidad para traer una historia interesante al Need for Speed de la pantalla grandre.

Seguramente se preguntarán si la película tiene referencias directas al juego, la respuesta corta es: no completamente. La realidad es que el film toma ciertas características de Need for Speed y las lleva a un plano de ‘realidad’. La película busca enfocarse más en el aspecto del juego en el título NFS: Rivals, que con entregas anteriores como NFS: Underground. Hay dos momentos en la película donde me pareció que se notaba más el guiño hacia la franquicia. La primera fue durante las tomas a la cabina mirando la carrera ‘desde adentro’, y la otra en la carrera final (Deleon) cuando pasan por el bosque, un escenario que seguramente reconoceran si jugaron Need for Speed Hot Pursuit (2013), ya que mantiene un parecido a uno de los puntos del mapa.

Si bien la historia no apasiona, tampoco es paupérrima. Si, hay momentos cliché y cringeworthy, pero son los menos, y se compensan con el foco principal de Need for Speed: los autos. Y en relación a esto son necesarias dos cosas fundamentales para verdaderamente lucirse. La apariencia y el sonido.

Una de las razones principales por las cuales no podía perderme de ver el film es que el director, Scott Waugh (quien en su carrera también fue doble de riesgo), decidió filmar todo Need for Speed sin utilizar pantallas verdes o CGI (Computed-generated Imagery) en absoluto, además de que los actores tomaron cursos de conducción para poder realizar ellos mismos las carreras y algunas escenas acrobáticas, algo que compensa muchas cosas de la película y que definitivamente la distingue de otros títulos del rubro. Una comparación con Fast and Furious es absurda. Para que se den una idea del trabajo que tomó la filmación, vean los videos del canal oficial de YouTube de Need for Speed y este backstage del trabajo de Lance Gilbert en la película.

Need for Speed

Obviamente, no todos los autos utilizados podían ser originales, ¡Imaginen el costo de producción! Para las escenas de destrucción se utilizaron en total 15 copias -casi perfectas- de superdeportivos. Las estrellas principales: Bugatti Veyron Super Sport, Saleen S7, GTA Spano, McLaren P1, Koenigsegg Agera R y Lamborghini Sesto Elemento (del cual incluso pueden comprar una de las copias utilizadas en la película en eBay por solo 11.200 U$D). Pero la película hace un gran homenaje a un clásico muscle car de la historia estadounidense, el Ford Mustang, con una versión especial del GT500 con 600HP en honor al fallecimiento de Carroll Shelby, y un guiño al reciente modelo lanzado en la convención del automóvil en Ginebra, Suiza, el Mustang 2015; uno de los pocos muscle cars que me tiene realmente embobado.

Algo que no quería dejar de mencionar para los que vean la película. No Dino, el Koenigsegg Agera R no es ‘ilegal’ en Estados Unidos. Por lo menos no del todo. Técnicamente, cualquiera pueda importar uno y tenerlo como propio, pero no pueden comercializarse en el país debido a una reglamentación de seguridad, específicamente sobre el tipo de airbag que debe llevar. Pero por suerte, para los millonarios entusiastas norteamericanos, Koenigsegg comenzará a venderlos en USA en junio de este año. Wohoo! para ellos (y para quien tenga 1.32 millones de dólares).

Need for Speed

El otro punto fundamental al hacer una película con y sobre autos es el sonido. Cada categoría y modelo tiene un sello sonoro distintivo. En motor V8 no suena igual que un V10 o un V12. Un muscle car tiene un sonido más pesado y grave, mientras que un superdeportivo europeo tiene un tono alto, muy agudo, y distinto entre si; un Lamborghini Sesto Elemento no suena igual que un Koenigsegg o un Bugatti.

El trabajo de sonido estuvo en manos de Magnaflow, conocida empresa especializada en escapes (que tiene mi respeto por tener a Chip Foose como ‘embajador’ de la misma), quienes trabajaron con cada auto en particular para lograr un sonido perfecto y destacado, ya que es un elemento esencial para la sensación de velocidad que tiene el espectador durante el film, y que durante la película se disfruta, debido a que en las escenas de velocidad el soundtrack es el motor y no una música sin sentido; algo que a los apasionados por los autos hace que nos agarren mariposas en el estómago cuando escuchamos esos motores ronronear.

Ver este tipo de películas realizarse como viejos títulos del cine es algo raro últimamente, pero es gracias a esto que la misma merece realmente el nombre de Need for Speed.

Need for Speed contiene grandes guiños a clásicos del cine en los que se basa, como Smokey and The Bandit, Bullit o American Graffitti, los cuales combinados con la tecnología actual para la realización de las tomas, dan como resultado escenas de gran placer visual. Para las tomas utilizaron autos igual de potentes que los que aparecen en escena, desde un Mustang modificado con motor y frenos de Saleen o una camioneta Mercedes para tomas altas, hasta un Ferrari; así como también helicópteros para escenas aéreas. Pero el punto fuerte es, como mencionaba al inicio del artículo, las cámaras en primera persona con la vista del piloto. 

Need for Speed

Tiene que quedar claro que esta no es una película destinada a ganar premios. Ni va a ser el film que potencie la carrera de Aaron Paul en la pantalla grande. Por el contrario, es una película dedicada a los fanáticos del automovilismo, quienes crecieron jugando Need for Speed en búsqueda de velocidad y adrenalina. La película logra su cometido, ponernos en la piel de un conductor de autos hermosos, en un ambiente donde el que pisa el freno cuando no debía, pierde.

Mi recomendación va dedicada a ustedes, entusiastas de los autos (si, también a quienes amen a Aaron). Need for Speed estrena este viernes 14 de marzo.

¡Gracias a Naty, de Local Strike, por la invitación!

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