Los wearables comienzan la búsqueda de su masificación

Veo constantemente en Internet un número importante de personas que comienzan preguntándose siempre lo mismo. ¿Es realmente necesario [inserte producto/tendencia de moda? Y lamento decirlo, pero, no creo que esa sea la pregunta que debemos hacernos, no en esta época tan hermosa de la humanidad donde vivimos y respiramos adelantos tecnológicos todos los días. 24/7.

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Bajo esa misma interrogante, muchos de los inventos que han aparecido en nuestras vidas a lo largo de estos años no hubiesen pasado de simples conceptos o siquiera del garage de un tipo en California. No. Lo que debemos preguntarnos es ¿qué pueden hacer estos productos por nosotros en este preciso momento? ¿cómo pueden facilitar nuestro día a día? ¿cómo pueden ayudarnos? ¿Cómo cambia mi vida? Y si comienzo a utilizar un FitBit y de repente me doy cuenta que puedo empujar mis límites de resistencia cada vez más lejos y cuando menos me doy cuenta estoy corriendo una maratón de 25K.

Los wearables, para los cuales no hay una traducción adecuada al español (vendrían a ser productos ‘usables’ en el cuerpo), comenzaron a hacerse escuchar el año pasado. Claro que hace años que una variedad de productos se encuentran en el mercado, pero no fue sino hasta unos meses atrás que comenzamos a escucharlo por todos rincón de la web.

Una gran mayoría coincide en que el culpable de ello es Google Glass, un producto que no veremos en vidrieras por algunos cuantos meses (años?) más, y que ya está comenzando a cansar un poco en el ambiente tech y también offline, varios negocios decidieron no admitir el uso de Glass en sus instalaciones por ejemplo. Entre eso y el constante flujo de titulares al mejor estilo “[Empresa multinacional] lanza su nuevo smartwatch ultra revolucionario“, estamos abrumados de opciones. El CES 2014, que ya finaliza el día de hoy (y del cual les hablamos hace unos días), trajo a bordo una larga lista de productos a esta re-inventada categoría.

Fitness/activity trackers

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Personalmente, la oferta más interesante es la de los sensores que permiten hacer un análisis de nuestro cuerpo, nos permiten seguir de cerca los cambios biológicos mientras hacemos ejercicio, algo realmente genial si aprendemos a aprovecharlo. Hace un tiempo Ceci comentaba su opinión sobre la primer generación del FitBit, que luego terminó evolucionando en el reciente FitBit Force.

El otro día mencionabamos los lanzamientos del Sony Core, uno de los más interesantes ya que no promete ser una simple pulsera para contar pasos, sino que su sensor nos permitiría conocer a fondo nuestro hábitos, para eventualmente mejorarlos y poder perfeccionar nuestras rutinas. También ya se escuchaba hablar del LG Lifeband y sus auriculares que pueden medir el ritmo cardíaco.

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Los nuevos contrincantes que se sumaron en estos días son varios. Por un lado, Epson lanzó Pulsense, una pulsera que incluye un sensor para medir el rítmo cardíaco directamente desde la muñeca, pero su precio (U$D 200), en combinación con los materiales, el acabado y su pantalla de baja calidad, no lo justifican en absoluto. Jaybird (conocida por fabricar headphones) ideó Reign, quien aparentemente identificaría el momento en que tu cuerpo quiere hacer ejercicio y te lo avisará. Un concepto interesante si es que funciona como prometen.

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Movea, empresa dedicada básicamente a motion tracking, presentó el G-Series, una pulsera que no introduce ningún feature realmente interesante, ni logra destacarse de la competencia, más allá de su diseño posiblemente. Esta hace un seguimiento de nuestros pasos (ya sea caminar o correr) y análisis de sueño, principalmente. Una propuesta interesante fue la de Garmin (si, exactamente la misma empresa del GPS de su auto) con Vivofit, ya que a medida que va generando estadísticas sobre nuestra actividad diaria, establece una base, y día a día va proponiéndonos lo que considera metas que podemos lograr y verdaderamente cumplir ese día. Un concepto parecido al Vivofit es el de Razer (la genial empresa dedicada a fabricar hardware de gaming) y su modelo Nabu, con varias diferencias en cuanto al hardware y a la filosofía que sigue Razer de abrir las APIs para explotar el uso de su producto.

Smartwatches

Van a escuchar tanto esta palabra este 2014 que o los van a terminar amando, o van a querer romper todo Internet. Por lo pronto, llegaron, estan entre nosotros, pese a quien le pese.

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Uno de los platos fuertes del CES en esta categoría fue la nueva versión del Pebble, llamado Steel (por obvias razones). Manteniendo el mismo hardware interno y funcionalidades, el nuevo Pebble cambio de caparazón, y de precio (U$D 280). El otro, MetaWatch, el nuevo hijo nacido de ex-ingenieros de Fossil y de ex-diseñadores de Vertu, el smartwatch premium.

Sin meterme de lleno en el diseño de estos dispositivos, lo cual es fuente de otro artículo, sí quería remarcar algo que mencionan en The Verge. Si bien estos dos productos pueden no ser los que abran esta categoría de productos a las masas, implican una evolución fundamental, ya dejaron de ser modelos plasticos para convertirse en un objeto que llevaríamos en la muñeca todo el día.

También se subieron al tren de los smartwatches: Qualcomm con su modelo Toq; Intel presentó su prototipo, Polar con el modelo V800, y hace unos meses Garmin presentaba Tactix con funciones GPS, inspirado en los requerimientos de unidades policiales como SWAT.

Cambiando rápidamente de categorías de wearables, la empresa XO Eye presentó un nuevo producto orientado a trabajadores, el XOne, unos anteojos de seguridad con funcionalidades muy parecidas a Google Glass. Estos anteojos pueden utilizarse en una variedad de casos, fundamentalmente en aquellos donde se necesite una constante comunicación con el superiro, por ejemplo, revisando motores o ingeniería compleja, si el trabajador tiene dudas o necesita saber información rápidamente, está en directa comunicación con sus compañeros o supervisores.

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Si nos vamos al otro extremo, encontramos productos como el de la empresa CSR, quienes presentaron una línea de wearables en forma de joyería bluetooth. ¿La función? Además de ser un accesorio, claro, es notificar con un LED configurable lo que sucede en nuestro smartphone. Personalmente, creo que es un producto complicado de posicionar en el mercado dado los factores que deben darse para que el usuario decida utilizarlo. Además de la comodidad; si, por ejemplo, el usuario decide comprar uno de sus collares, ¿cómo se entera de la notificación? ¿un tercero que ve que el LED se ilumina se lo dice? Estar pendientes de a ver cuándo se ilumina el accesorios no dista mucho de sacar el teléfono cada cierto tiempo.

Volviendo a las preguntas del inicio del artículo, creo que opciones sobran, y el año recién empieza, así como también esta moda. La duración dependerá de su éxito, obviamente. Lo cierto es que el usuario que opta por tecnologías wearables, es el usuario que cada vez quiere saber más, informarse y conocerse a sí mismo. Ese es el punto después de todo. Pero como bien mencionan en un artículo del Financial Times, lo fundamental es no abrumar a la persona con información difícil de leer, o que no le sirve en un contexto determinado; ya que es fácil poner sensores y medir, la parte difícil es llevar todo eso a un plano en el que la información mostrada sea la que quiere ver el usuario en ese momento.

Me encantaría saber su opinión. Como consumidores, ¿qué esperan de este tipo de tecnología? ¿Comprarían alguno de los productos presentados? ¿Le ven utilidad en su día a día?

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