Lo que dejó el Smirnoff Nightlife Exchange


Como saben, desde este lugarcito fuimos parte de la campaña de Smirnoff Night Life Exchange, y después de mucho vodka y de repartir invitaciones, finalmente llegó la noche esperada en la que Buenos Aires se convertía en Dublin y viceversa.

Hay que reconocer que el lugar quedaba un poco a trasmano, pero la ubicación se compensó con las características del espacio elegido: unos grandes galpones de ladrillo entre los cuales se recreó Temple Bar, el barrio en donde los irlandeses se reúnen para dar inicio a su vida nocturna.

Así, de golpe estábamos en una calle con barcitos, blancos para tirar dardos, hombres fortachones jugando pulseadas con los asistentes, música celta (¡que me encanta!) y bailes típicos, músicos callejeros y, por supuesto, mucha cerveza. Esto último es admirable: por más que la acción fuese de Smirnoff, para respetar algo tan tradicional como es la cerveza en Irlanda, la dejaron tan accesible como los tragos con vodka.

Alrededor de la 1am se abrieron las puertas de uno de los galpones, donde empezó la fiesta propiamente dicha. En un espacio enorme (para las más de 2.000 personas que asistieron) se pudo bailar toda la noche. Fueron dos los DJ argentinos que musicalizaron (Zuker y Oliverio), y el invitado de honor de Irlanda, David de Valera.

Buena música, amigos, un ambiente diferente al que estamos acostumbrados y cosas ricas para tomar. ¡Así se empieza a despedir el año!

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