Cuando las patentes impiden la innovación y se convierten en trabas

Los que convivimos día a día con las noticias y el ambiente del mundo de la tecnología, siempre estamos al tanto de los últimos conceptos, proyectos e ideas que se van gestando en grandes empresas; y vemos en vivo y en directo -prácticamente todos los días- cómo las grandes compañías buscan proteger, como preciados tesoros, sus inventos, de la manera más fácil, patentes.

Cortesía de PhoneArena.com
Cortesía de PhoneArena

A cualquier persona del mundo le resulta coherente que se busque proteger “lo que es de uno”. El concepto de ‘propiedad‘ es ancestral, y ha ido sufriendo cambios a medida que el hombre va desarrollando e inventando nuevas tecnologías. Sin ir más lejos, con la introducción de la computación, luego internet, y consecuentemente los formatos digitales, ya no relacionamos directa e inmediatamente el concepto de ‘propiedad’ con la cualidad física de un objeto, sino que concebimos el hecho de que existan objetos virtuales como ebooks, canciones, películas y demás. Claro que, cuando de disposiciones legales se trata, no hemos avanzado mucho. Y ni hablar de llegar a conceptos y medidas universales para armonizar la situación. Las peleas de las discográficas y Hollywood por combatir la “piratería” parece que no tendrán fin. Hasta cuando durarán? Hasta que se avance en implementar medidas que protejan al usuario final y se le brinde una experiencia sin abusos (léase: precios excesivos, políticas como la utilización de DRM y demás).

Pero qué pasa cuando una empresa desarrolla un producto que va a revolucionar (a los fanboys les gusta que les digan que son ‘mágicos’) y a marcar tendencia en el mercado? Es totalmente lógico que quieran resguardarlo y protegerlo como un bebé (e incluso mejor).
Hasta ahí todo perfecto. El tema es cuando otra compañía tiene en mente un producto para competirle, y de repente ¡oh, no!, una parte de este infringe una patente de la otra empresa.
Si son empresas grandes, esto se resuelve con dinero. Como en todo el mundo capitalista. Quieres usar mis patentes? Me pagas.
Es algo que vemos cada día, y seguramente todos están al tanto de las batallas que llevan liadas Samsung y Apple, quienes obviamente no son los únicos.

Dejando de lado las patentes sobre software, idóneas de otro post, vamos al punto clave.
¿Qué pasa cuando una persona -y no estamos hablando de una empresa, ni siquiera de una startup- tiene una genial idea, arma el proyecto, hace maquetas, y finalmente se entera que no puede hacer realidad su producto porque infringe una patente de una gran compañía? ¿Pagarle por el uso de la patente? No way, Jose! El dinero no crece en los árboles y no se podría pretender que desembolse una gran suma desde el vamos, cuando probablemente apenas alcanza para crear y comenzar a desarrollar el proyecto.

POGO

El fin de semana me enteré por The Verge de un joven diseñador llamado Jon Patterson, quien nos estuvo comentando sobre su nuevo producto y el conflicto que implicaría producirlo. Jon ideó un nuevo concepto para el plug (conector) de los auriculares.
El producto se llama Pogo. Pero no es un producto per se, más bien es una idea, llevada a modelo 3D con ayuda de una impresora idem. Por qué no es un producto, o por qué no puede llegar a serlo? La respuesta es simple: una seguidilla de patentes que pueden llegar a ser ‘violadas’.

Dentro del listado que me comunicó Jon, me encontré la patente del MagSafe. Si, la tecnología utilizada por los MacBooks en los cargadores para evitar que con un tirón nos llevemos a nuestro notebook al cielo tecnológico (o mínimo al quirófano servicio técnico), y que es propiedad de Apple. Si bien esta no es una patente crucial, que interferiría al 100% con el diseño de Jon (y según me aclaró él, Apple no ha causado ningún tipo de problemas por el momento), me gustaría tomarla como ejemplo para demostrar cómo la ambiguedad de determinadas patentes meten en la bolsa un rango impresionante de productos, trabando la construcción de algunos que pueden no asemejarse salvo mínimos detalles técnicos.

Analizando la patente (pueden verla en Google Patents si les interesa) me entero de que no importa que un determinado producto que tenga una funcionalidad diferente desde el punto de vista práctico, y que sólo sea idéntico al MagSafe en el uso de imánes para la fijación del conector, caería dentro de la patente, ya que la misma indica:

“the subject matter of the present disclosure is applicable to various types of connectors, which provide electrical connection in the form of power and/or signals between an electronic device and any of a number of electronic devices or electrical relations.”

Es decir (tomando como ejemplo el producto de Jon), por más que el Pogo sea un plug para auriculares de 3,5mm, no un cargador de notebook; que sirva para transmitir música, no corriente eléctrica para cargar el teléfono, notebook, consola, o donde sea que esté conectado; no puede fabricarse sin infringir una patente, y consecuentemente, tener que pagar por su uso, si es que el dueño de la misma lo avala.

Según lo que me comentó Patterson, el foco de la disputa con las patentes se centra en las siguientes: US 7354315 B2 (Releasable plug connector system), US 20110159705 A (Apparatus for producing a connection), US 7264479 B1 (Coaxial cable magnetic connector).
Las cuales impiden el desarrollo comercial del POGO, lo que implica posibles acciones legales por parte de los dueños de las mismas hacia cualquier intento de patentar el producto, e incluso al momento de crear una empresa para fabricarlo.

Les dejo el video que armó Jon sobre el POGO a continuación.

Personalmente me parece un concepto que tiene mucho lugar para evolucionar, tanto en diseño, como en materiales, y que en las manos correctas puede llegar bastante lejos.
En cuanto a su uso, no estoy seguro si lo veo útil en smartphones. Como vi a varios comentar, agarrar el cable de los auriculares les ha salvado el teléfono a mas de uno. Pero sí lo veo increíblemente útil en una consola de sonido (si hay algún DJ leyendo me gustaría escuchar su opinión también), notebooks y PCs de escritorio, como foco principal.

Por lo pronto, todo queda en eso, una idea, un concepto. Ustedes qué dicen, ¿le ven futuro a este tipo de productos? ¿Qué opinan de las patentes que impiden en cierto modo el desarrollo de productos?

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