Hace un par de años, un día como cualquiera, empecé a ver series. Creo que todo empezó con Lost, una de las series (y de las cosas en general) que tiene un lugar reservado en mi corazón que nada más va a poder llenar. Decía, entonces, creo que empezó con Lost, pero rápidamente se extendió a muchas más. Muchas. El otro día hice una lista de las series que ví completas, y ascienden a más de cuatro decenas. Pero me estoy yendo de tema.
Me topé con Doctor Who en el verano 2010-2011, y me encontré con una interesante serie británica que había “empezado” en 2005 (sí, llegué bastante tarde). Había oído hablar, pero un día decidí verla. Como me pasa con muchas cosas, luego de unos capítulos me obsesioné. Estaba en la verja de un viaje impresionante.

















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