El Club del eBook es un nuevo blog en español sobre el mundo de los libros electrónicos y los lectores digitales, como Kindle, Nook o el Sony Reader.
A mí en lo personal me resultó una gran noticia, ya que hace poco me compré un Kindle (se viene review) y tengo muchas ganas de saber qué secretos tiene, o cómo le puedo sacar más provecho.
El blog se actualiza con frecuencia, y podemos encontrar desde tips del sistema operativo de alguno de los dispositivos, hasta ideas para fundas originales.
Además, lo pueden leer con toda la confianza que me merecen sus fundadores, grandes amigos de la casa: el Capitán Intriga y Flor Mincucci, junto a @aizkiub, @diegorottman y @matiasfernandez.
Así que si son parte desde este mundo de lectura digital que empieza a crecer en nuestro territorio, los invito a unirse al club :)
Para celebrar que el idioma español se ha convertido en la segunda lengua más hablada en el mundo, la Real Academia Española se propuso crear una versión virtual de la obra más importante de la literatura española: El Quijote de la Mancha.
Para lograrlo, desde septiempre del año pasado, los usuarios hispanohablantes de YouTube tuvieron oportunidad de participar en el reto, y grabar cada uno, un fragmento de la obra para ser compilada online.
El Quijote 2.0 se terminó de compilar hace apenas unos días, con ayuda de 4308 participantes de todo el mundo, que leyeron los 2149 fragmentos de la obra. Realmente impresionante!
Si les gusta la literatura española, o si alguna vez trataron de leer el libro y les resultó muy pesado – como a mí por ejemplo- de esta manera pueden disfrutarlo a través de la voz de alguien alguien al otro lado del mundo :)
A continuación el video de presentación del proyecto:
Me encanta cuando la tecnología nos puede acercar a obras como el Quijote y además juntar a tantas personas de distintos rincones del planeta con un fin común.
Viviendo en Argentina, muchas veces nos quedamos con las ganas de tener algún producto o gadget que vimos en Internet, y que el correo no entrega o se pierde en el camino -como a muchos nos habrá pasado.
Ante tal situación, si tenemos oportunidad, recurrimos a familiares o amigos que muy amablemente se prestan a hacer la compra en el exterior y traernos los codiciados productos al retorno de sus viajes.
Y al revés le ocurrió a Morgan Friedman y Daniel Karlin, que se vinieron a vivir a la Argentina desde Estados Unidos y extrañaban muchos de los productos que estaban acostumbrados a consumir y que acá no se conseguían. Por eso crearon The MulePool, lanzado como beta pública a fines de Febrero, un sitio donde los compradores pueden listar los productos que desean traer del exterior -no sólo de Estados Unidos- y aquel que desee hacerse unos pesos (o dólares en este caso) extra, se encarga de hacerlo.
A veces estamos nostálgicos y nos ponemos a revisar nuestra historia en Internet: leemos los tweets viejos, o qué posteamos en el blog para esta misma época el año anterior, qué música escuchamos o simplemente vemos las fotos que publicamos tiempo atrás. No sería genial tener una manera de ver todo cronológicamente?
¡Ahora se puede! La semana pasada se lanzó públicamente Memolane, un servicio que estuve probando por un tiempo y que me pareció fantástico, no solo por el esfuerzo que hicieron en diseñar una interfaz fácil de navegar y efectiva al mostrar el contenido, sino también porque captura tu actividad en los servicios más populares de la web: Twitter, Flickr, Facebook, Foursquare, Last.fm, YouTube, Instagram, entre otros.
Podemos ver en forma de línea de tiempo, el contenido que creamos cada día, armar historias (seleccionando los items en nuestra línea de tiempo) por ejemplo: de nuestras vacaciones o de algún evento al que asistimos, o compartirlos en Facebook y Twitter. Usando la parte inferior de la página, se pueden ubicar fechas específicas con sólo mover el mouse encima.
Un detalle muy importante que siempre tenemos en cuenta al darle acceso a nuestro contenido a un sitio que muestra nuestra actividad en la web, es el manejo de la privacidad. Al agregar nuestras cuentas en Memolane, se puede configurar si la información será privada o pública, y también se puede configurar individualmente la privacidad de cada elemento que publicamos.
Hoy encontré un video en The Next Web, en el que se relata la historia de una imagen que dio la vuelta al mundo sin que su protagonista se diera cuenta, y me pareció una buena idea para relacionarlo con el buen uso de las imágenes en internet.
La historia del grito
Cuando la mayoría de nosotros sube imágenes propias a la red, jamás se nos ocurre que después de un tiempo la podamos ver como parte de un graffiti en la calle, o como la ilustración de la tapa de un libro.
Esto fue lo que le pasó a Noam Galai, un fotógrafo israelí que como cualquier usuario hoy en día, decidió compartir su trabajo en Flickr. Un día una compañera de trabajo le dijo: “Esta mañana en el subte ví tu foto en una remera, porqué no me contaste que estabas vendiendo remeras?”, Noam no entendía de qué estaba hablando ella y se sorprendió más tarde, al encontrar en una tienda de ropa una remera con su propio retrato, una de las fotos que había subido a su cuenta de Flickr.
Con el correr del tiempo, no sólo se enteró que su cara aparecía en graffitis con mensajes políticos en Irán, sino que también estaban usando su imagen -sin su consentimiento- con fines comerciales en la tapa de un libro, un mazo de cartas, remeras y que no se le daba crédito ni recibía ninguna retribución por el uso de las mismas.
En el video a continuación nos cuenta como llegó a reproducirse su cara en más de 40 países(mis disculpas por no poder conseguir uno con los subtítulos en español).
Al darse cuenta que seguía encontrando más versiones de su trabajo, decidió crear The Stolen Scream (El Grito Robado), un sitio donde muestra esas imágenes.
Una fuente de imágenes
Como dice Noam: “Estoy seguro que si tomaba esta foto hace 20 años, en el único lugar donde estaría, sería en mi habitación, y creo que nadie sabría de ella”. Y tiene razón!
Con el auge de la web, de la posibilidad de compartir y distribuir material, es cada vez más común que ocurran estas situaciones, por más que le asignemos las licencias correspondientes a nuestro trabajo. Cualquiera es capaz de hacer una búsqueda de imágenes y conseguir la imagen perfecta, y utilizarla sin dar crédito al creador -que muchas veces es difícil de identificar, si la imagen fue usada sin citar la fuente.
Para hacer las cosas como se debe -tanto como creadores para distribuir nuestro material, o como usuarios en busca de imágenes para usar- tenemos varias alernativas:
Sitios pagos, como Getty images o iStockphoto, donde podemos comprar los derechos para usar las imágenes.
Sitios sin regalías (mejor conocidos como royalty-free) donde pagamos una vez y podemos usar las imágenes descargadas sin límite, como Dreamstime o 123RF.
O directamente en Flickr siempre teniendo la delicadeza de consultar al dueño de la imagen antes de usarla para nuestros fines .
Todos en algún momento, googleamos imágenes y las usamos sin pensarlo dos veces. Empecemos a valorar el trabajo de los demás y usemos bien los recursos! :)
Ayer Asur nos escribió un muy buen post para reflexionar sobre la privacidad en las redes sociales, y justo hoy me llegan hoy los resultados de una encuesta realizada por Microsoft, en el marco de la Semana de la Seguridad Informática.
La encuesta se realizó en el Portal MSN (que muchísima gente visita a diario) y arrojó algunos datos interesantes para comprender cuál es el grado de consciencia sobre la privacidad en Internet:
El 37% de los menores de edad aseguró que comparte en redes sociales o por chat, con gente que no conoce en la vida real, algún dato personal real como edad, colegio, mail, teléfono, dirección, o nombres de familiares.
Respecto de los contenidos, el 38% publica fotos suyas en la web habitualmente y el 21% también sube videos. El 64% afirma que lo hace para compartir con amigos.
Creo que este es un buen punto a detenernos: aunque subamos fotos y videos para compartir con nuestros amigos, siempre tenemos que tener en cuenta que todo lo que se suba a Internet puede ser visto por cualquiera. Incluso con las opciones de privacidad bien ajustadas (por ejemplo, en Facebook), nunca falta el amigo que baja la foto y el video, y después lo puede subir de nuevo a cualquier otro lado. Con esto no vamos a ponernos paranoicos, simplemente aceptar que no hay tal cosa como la privacidad absoluta en Internet.
En relación a la forma de compartir los datos, el 20% dijo que dio información falsa, si un desconocido –o un conocido “solo virtual”- en un sitio web pidió algún dato personal. Sólo el 32% abandonó la conversación y el 35% indicó que no deseaba o no podía compartir ese tipo de datos por Internet. En total son casi un 90% de personas que evitaron compartir esa información frente al pedido expreso de un desconocido.
El 16% señaló que alguna vez recibió intimidaciones o amenazas en alguna red social; el 28% respondió que no hizo nada. El 46% lo denunció, el 6% avisó a sus amigos y el 16% lo habló con sus padres.
Creo que en los resultados se notan dos cosas: primero, que hay cierta información de fondo, que las familias hablan del tema y a los chicos no les es ajeno. Pero también que esta no es suficiente frente a la inconsciencia propia de la adolescencia (de la cual yo también fui culpable, por supuesto). El tema no es asustar a los chicos, sino que sepan exactamente qué están haciendo.
Finalmente, si tienen hijos, sobrinos, alumnos o de alguna forma contacto con chicos y adolescentes que necesiten un poco de guía con respecto a este tema, Microsoft abrió el portal Navega Protegido en Internet, que puede ayudarlos.
Cual comedia romántica con Meg Ryan, el flechazo llega de forma inesperada: en el subte, en un bar, quizás mientras esperan que cambie el semáforo de una avenida. Se miran, se sonríen, se da uno de “esos” momentos, pero en medio del caos de la ciudad cada uno debe seguir su camino, y no vuelven a verse.
Para esas ocasiones existe Ayer Pasé, un sitio del cual me han hablado bastante, y que busca reunir a todos los que alguna vez cruzaron miradas, o pegaron onda en un bar pero no se pasaron los números (o el mail), en fin, a aquellos que te dejaron preguntándote “qué hubiese pasado si hubiésemos hablado 5 minutos más”. Y que con una herramienta como Internet era increíble que no haya una forma fácil de encontrar.
Esto se logra mediante un sistema muy sencillo: en la página hay un formulario para que puedas publicar tu búsqueda, cual anuncio clasificado de personas. Si sos hombre o mujer, si lo viste en un transporte, en un lugar cerrado, abierto o de noche, y un espacio para que describas a la persona que buscás.
Sigue a Acceso Directo