Carta abierta a Fibertel

Querido Fibertel:

Hace más o menos un año y medio que teníamos una linda relación. Como cualquier pareja, tuvimos nuestros malos momentos en los que me dabas las espalda y te ibas por un par de horas, quizás hasta un día entero, pero nada que no se pueda solucionar con un poco de paciencia.

Habíamos decidido comprometernos a full. Yo te abracé con tus 30MB porque me hacían feliz, me podía divertir y trabajar en las mejores de las condiciones. A vos me imagino que te gustaba que te pague todos los meses en tiempo y forma.

El problema es que parece que esto de “año nuevo, vida nueva” significó que ya no me querés más en esta relación, porque desde hace dos semanas que te negás a darme servicio durante el día, y por todos tus canales de atención me dan las más ridículas explicaciones posibles.

Y eso es lo que me lastima, Fibertel, que me boludees.

Que es un problema de la zona, que hay que ajustar la señal, que se soluciona “mañana a la mañana” (el mañana de todos los días, que no llega nunca), y la peor de todas, que le digas a mi pobre madre, que atendió a tu técnico mientras yo no estaba, que es un problema “solo de esta computadora”. Sin siquiera molestarte en verificar el resto de los equipos en la casa.

¿Cómo puede ser un problema de la zona, si durante la noche funcionás bien, y todos los días religiosamente a las 8:45am, cuando me tengo que poner a trabajar, me tirás a velocidades dial-up?

¿Cómo puede ser que “ajustando la señal” se solucione –por un par de horas– y no lo puedas hacer definitivamente?

¿Y cómo vas a decir que es “un problema de esta máquina”, cuando con otros proveedores funciona bien, y ya te había avisado que el problema es durante el día?

A mi mamá se lo podrás hacer creer, pero a mí no. Porque yo sé cómo funcionás.

Quizás, Fibertel, vos pensás que después de una relación full full, me podés bajar a “una mina con la que estar solo a la noche”. No serías el primero en intentarlo, pero te aviso, fracasarías como todos los demás.

Yo no quiero que nos peleemos. Yo quiero seguirte dando mi plata, y que vos me des el servicio. Si estás ahí leyendo, Fibertel, hasta me gustaría que me respondas, si querés por mail, o en los comentarios (no tenemos nada que ocultarle a nadie), explicándome quizás alguna lógica extraña que en todos estos días no hayas sido capaz de explicarme. Quizás yo estoy equivocada y vos tenés algo más para decir.

Decime la verdad, si no vas a poder volver a darme servicio durante el día. Lo voy a lamentar mucho, pero puedo seguir adelante con mi vida.

Te mando un beso, pero eso sí, ya estoy averiguando cómo hacerte una denuncia a defensa del consumidor. Nada personal.

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