Black Mirror: tecnología y una realidad espeluznante y posible

Inicialmente iba a titular este post como Black Mirror podría ser la Twilight Zone de nuestra época, pero creo que su estrecha relación con la tecnología les va interesar más que los elementos desesperantes de la misma. Aún así, déjenme que les explique el por qué del primer título.

Creo que solo vi uno o dos episodios de The Twilight Zone en mi vida. Los recuerdo como algo impactante, aunque cuando yo era chica la serie ya era vintage y sus efectos especiales no me sorprendían en absoluto. Sin embargo, cuando mi papá habla de La Dimensión Desconocida lo hace con una reverencia que creo que nunca llegué a apreciar hasta que vi, hace pocos días, los primeros episodios de Black Mirror.

Black Mirror es una miniserie británica que nos plantea situaciones más o menos extremas, en realidades no muy diferentes a la nuestra, y que sin duda podemos imaginar como reales, sea la semana que viene o dentro de diez años. En cada una de estas situaciones la tecnología (actual o futura, pero siempre posible) cumple un rol fundamental en el rumbo de nuestras vidas.

El piloto de la serie es francamente impactante. No les voy a dar detalles para no spoilearlos, pero su eje es un video difundido por YouTube, la responsabilidad de la prensa, lo imparable que es un mensaje una vez que se filtara en las redes, y la situación extrema a la que expone a un hombre poderoso.

Los siguientes dos capítulos no tratan una situación tan fuerte, pero nos ponen en contacto con dos situaciones muy propias de nuestra realidad (el consumismo y la obsesión), potenciadas por el uso de la tecnología.

Esencialmente, Black Mirror viene mostrando hacia dónde nos estamos dirigiendo como sociedad si no empezamos a ser más conscientes sobre la tecnología que tenemos en nuestras manos, y la usamos con sensatez.

Les recomiendo muchísimo que la miren.

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