4 consejos para leer más

El día parece tener cada vez menos horas o nosotros cada vez más actividades. Lo cierto es que algo no funciona si se está complicando demasiado encontrar un momento para sentarse a leer. Ni hablemos de lograr mantener el rato de lectura cuasi sagrado en la rutina diaria. Por eso, vayan algunos consejos que pueden servirnos para tener asegurada nuestra cuota diaria de tiempo para disfrutar de un buen libro.

1. Programa un rato diario de lectura

Este paso es más fácil decirlo que hacerlo por eso la idea es pensar en esos momentos del día en que no hagas mucho, algún tiempo muerto que puedas dedicar a leer. Si viajás en transporte público –y tenés la dicha de conseguir asiento- es ideal tener el libro a mano y por eso es común de ver mientras viajás en colectivo, por ejemplo, mucha gente leyendo.

También los breaks que puedas tomar durante el día, esos 15 minutos para descansar en el trabajo en vez de usarlos en mirar el techo pueden servir para leer. Un tiempo del almuerzo, en el baño o mientras se cocina la cena. Son todos huecos propicios que pueden ser aprovechados sólo con tener tu libro cerca.

Un consejo: si te gusta leer dos libros a la vez, siempre elige los mismos lugares para leer el mismo libro. Ayuda a la concentración.

2. Organizá o unite a un grupo de lectura con plazos límites

Muchas pequeñas librerías tienen clubs de lectura que agrupan a los lectores según los géneros y tópicos que más les gustan. Puede sonar algo raro al principio pero sumarte a alguno u organizarlo vos mismo con amigos y conocidos que comparten los mismo intereses es una buena manera de “obligarte” a leer asiduamente y, además, sociabilizar un poco.

Establecer fechas límites para terminar la lectura es útil para, una vez más, saber que el libro no quedará inconcluso en tu mesa de luz. Más útil te será si, como yo, sos de los “hijos del rigor”. Esta modalidad requiere de tu compromiso pero puede resultar muy satisfactoria.

3. Establecé un área especial para la lectura donde no haya distracciones

Hacerte el tiempo y unirte a grupos de lectura no ayudará de nada si no tenés un lugar en tu casa donde sentarte a leer sin distracciones. No tiene que ser más que un rincón con un sillón cómodo y buena luz, sin ruidos ni computadoras y menos celulares, donde dejarte absorber por las páginas de tu libro. Se trata más que nada de tener un sitio donde disfrutar de entrar y conocer otros mundos a través de la imaginación y de dejar de ser multitarea por un rato y relajarte.

4. Aceptá a dejar de lado los libros que no te gustaron y encontrá los que amás

Aceptar que un libro no es para uno o no es para ese momento de la vida es más difícil de lo que parece (o, por lo menos, lo es para mi). Decir “no me gusta” y devolverlo al estante hasta cuando se sienta la necesidad de leerlo más adelante es una manera de hacer la lectura un acto de placer y no de obligación.

Me ha pasado varias veces: la historia era densa, no podía conectar con los personajes, no podía pasar de un párrafo pero insistía en leerlo porque era un clásico o porque era un gran autor que “había que conocer”. A veces hay que saber dejar el libro inconcluso y pasar a otro que realmente nos cautive. Encontrar lo que nos gusta, el género, el autor, es saber que siempre querremos hacernos un tiempo para disfrutar de un buen libro.

Vía: LifeHacker/ Imágen en Flickr

  • andresmm

    Yo agregaria un concejo mas pero no se si vale porque no se trata tecnicamente de leer, sino de escuchar libros en audio. A mi me sirvió y mucho todas las veces que por ejemplo estaba manejando o cuando simplemente preferia escuchar el libro o el texto. Recuerdo una aplicacion del android marquet a la que tenia de esclavo leyendome y repitiendome kilometros de textos que necesitaba leer pero que no podia..

  • https://twitter.com/_Marvin_Martian Gaston

    me costo mucho entender eso de que no todos los libros son para uno, un claro ejemplo es la saga de el señor de los anillos que intente leer varias veces y nunca me atrapo.

  • Cristian

    yo necesito 4 consejos para leer menos…. leo en el colectivo, mientras camino, mientras meriendo, cuando estoy en una cola, antes de dormirme… tengo una gran biblioteca, pero se me hacia impractico el transporte del libro, ahora leo en el celular, con lo cual no es tan riesgoso como un kindle o una tablet ya que es mas pequeño. La unica contra es la maldita normativa de los bancos de que no podes usar el celular (ni ningun dispositivo semejante) dentro de ellos… como si un ladron fuera a hacer un uso tan publico de ese instrumento.

  • David Vega

    Comienzo a leer varios libros para enriquecimiento en lectura y para mi sorpresa puedo hacerlo desde mi IPhone. Duuhh me siento medio prehistorico, pero ni modo, siempre existe una primera vez para todo.

  • Ivan

    Estoy bastante de acuerdo excepto con eso de que mucha gente en el colectivo lee un libro. Yo lo hago, a veces. Y es una buena costumbre si no te hace mal leer en los viajes (a mucha gente sí). Pero el 90% de la gente en un colectivo está a full con el celular. No sé en que línea viaja el autor, pero yo lo hago en varias y se repite tanto en capital como en el conurbano. El resto de la nota está muy buena :)

  • Virginia

    En estos tiempos con tanto trabajo, reuniones y trabajos despues de horas, se hacia dificil volver al tiempo donde leia 2 libros mensuales, ahora como explicas en el blog, lo que hago es cada momento que puedo agarrar el kindle y leerme aunque sean 15 minutos, aprovecho el viaje de ida y vuelta en el subte, el desayuno en el bar es “mi momento de lectura” unos 45 minutos dedicados a leer que no negocio… y asi voy viendo y llevo una cantidad increible de libros leidos gracias a la combinacion de tiempo y tecnologia.

    muy buen post

  • diego

    Lo mejor que pude hacerme, es comprarme una tablet y leer todo desde ahi cuando viajo (colectivo, tren y subte :S )

    Desde que la tengo hace unos 3 meses, me leí 20 libros (otra vez) de Asimov.

    • Monxas

      No sé en que país vives, pero acá en Argentina si haces eso peligra tu vida… en ciertas zonas… y no son pocas…